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La fusariosis

La fusariosis afecta a muchos tipos de plantas, pero los cultivadores de tomates conocen muy bien esta mortal enfermedad que se transmite a través del suelo. Conocida también como la podredumbre de las raíces, es una enfermedad común que provoca que las plantas de tomate se marchiten y penetra en las plantas a través de las raíces. De ahí pasa a obstruir los conductos de las plantas y bloquear el flujo de agua, nutrientes y los jugos vitales hasta que las plantas se marchitan y posteriormente mueren.

Los tomates y sus familiares cercanos como las berenjenas, pimientos y papas son víctimas de los mismos tipos de fusariosis y además existen otros patógenos de h0ngos Fusarium que atacan a otras plantas diferentes como el repollo, el brócoli y la col rizada y hasta plantas tropicales que incluyen los bananos y las palmeras. Las temperaturas cálidas del verano son favorables para esta enfermedad que se transmite frecuentemente a través de la tierra y las plantas trasplantadas que estén infectadas.

Identificación/síntomas de la fusariosis: A diferencia de otras enfermedades similares, la fusariosis aparece con frecuencia en solo un lado de la planta, rama u hoja. Las hojas inferiores son las primeras que muestran síntomas y a medida que la enfermedad avanza hacia arriba, la planta se marchita, adquiere un tono marrón y pierde las hojas. Si se cortan, en los tallos afectados cerca de la base se pueden apreciar los conductos vasculares obstruidos y unas manchas de color marrón oscuro. En las fases tempranas, las raíces se ven saludables pero también se pudren con el tiempo.

Cómo controlar la fusariosis: Una vez que la fusariosis infecte una planta, no hay un tratamiento efectivo. Retire y deseche las plantas afectadas inmediatamente y no reutilice los desechos como abono orgánico. Si es posible, retire y reemplace la tierra infectada por los hongos de la fusariosis.

Para los cultivadores de tomates, una de las mejores defensas contra esta enfermedad duradera es el uso de variedades resistentes a la fusariosis. Revise las etiquetas de las plantas y asegúrese de que digan F, FF o FFF, ya que estas letras indican la resistencia a las tres variedades principales de hongos Fusarium. Lamentablemente, las variedades resistentes a la fusariosis no existen para muchos tipos de plantas.

Si la fusariosis afecta su jardín, no siembre el mismo tipo de plantas ni plantas relacionadas en esa área durante al menos cuatro años.

En dependencia del clima, es posible que pueda controlar la fusariosis al “solear” el suelo, para lo que necesitará cubrir el suelo con un plástico para que alcance una temperatura elevada durante un período prolongado. Su agente de extensión local puede brindarle información para determinar si esta exposición al sol es práctica y efectiva en su región.

Consejo sobre la fusariosis: Mantenga las herramientas de jardinería y las botas limpias y sin tierra ya que las herramientas y las suelas contaminadas contribuyen a propagar los patógenos de la fusariosis a los suelos no infectados.

Lea siempre las etiquetas de los productos y siga las instrucciones, incluyendo las indicaciones sobre las plantas y las enfermedades que puede tratar.

Imágenes:

1. Planta de tomate: https://www.flickr.com/photos/scotnelson/16858532106/

2. Planta de tomate (2): https://www.flickr.com/photos/scotnelson/16696816338/

3. Tronco del banano: https://www.flickr.com/photos/scotnelson/24629827168

Créditos de las fotos 1 y 2: Scot Nelson (dominio público)

4. Plantas de frijoles: https://www.ipmimages.org/browse/detail.cfm?imgnum=5359560

5. Tallo de la planta de frijoles: https://www.ipmimages.org/browse/detail.cfm?imgnum=5361417

Créditos de las fotos 4 y 5: Howard F. Schwartz, Universidad Estatal de Colorado, Bugwood.org (CC BY 3.0 US)

6. Plantas de tomate: https://www.ipmimages.org/browse/detail.cfm?imgnum=5077046

Crédito de la foto: David B. Langston, Universidad de Georgia, Bugwood.org (CC BY 3.0 US)